Las nuevas subculturas siempre luchan contra las tendencias reaccionarias de antaño. Especialmente en comunidades donde prácticamente el elitismo existe fuertemente, aún en las escenas que se auto proclaman anti-elitistas. El cambio asusta al tradicionalista. El que se siente amenazado por lo diferente reacciona con ofensas, hasta volver a sentirse protegido por su propia ceguera. Es esa necedad de ser tan tan íntegro, hasta el punto de perdese en la intolerancia. Pero no importa que tantos sean los conservadores..., la Identidad de la Cultura Industrial existe desde hace décadas en otros países, recientemente en Sonora y a pesar de todo ese repudio al Elektro Industrial, esta cultura está para quedarse.
Es llamada música Industrial, Elektro, EBM, Cyberpunk, entre otros. Se le llamó de esta forma debido al nombre de uno de los primero grupos que experimentaron con sonidos electrónicos en los 70: Throbbling Gristle. Su propia disquera la llamaron Industrial Records, y de ahí el origen. Actualmente el Industrial refleja conceptos más profundos, amenazantes y minimalistas. Pero más de eso adelante.
Los orígenes de la música industrial se remontan a los años 50 y 60, cuando se empezaron a experimentar con los sintetizadores de tales épocas. Después de varios años, en Alemania se escuchan las secuencias electrónicas de uno de los padres del Industrial: Kraftwerk compone melodías sin interpretantes con vida. Dicho de otra forma, las máquinas son los generadores de tonos y ritmos, hecho que marcará una característica esencial en el Elektro: la gélida carencia del sonido humano en la música.
En la década de los 80, el synth pop predomina como el género musical más popular en los Estados Unidos y Europa, aunado con el New Wave y los restos del Punk. Es a finales de los 70 y principios de los 80, cuando los generos oscuros (diferentes al metal) se empiezan a concretar con las propuestas desesperantes y deprimentes de Joy Division, y el artístico minimalismo en el rock de Bauhaus, dando lugar al movimiento gótico en Europa. De la misma forma, aunque mucho más subterráneo, desconocido e ignorado, se forma un trio que dará la pauta definitiva para las últimas características básicas de la música Industrial: Skinny Puppy de canada, de una manera completamente subersiva contra la música popular de 1983 y 84, secuencia melodías electrónicas frías, oscuras, amenazantes y sobre todo nada convencionales. Sus letras retoman el horror del mundo, del maltrato a la especie viviente, el abuso de la tecnología, y sin duda alguna se vuelven el proyecto electrónico más oscuro y ruidoso de su época.
Nacen Clock DVA, Front 242 y su EBM (Electronic Body Music) de Bélgica. Leaether Strip de Dinamarca y Yelworc crean música Industrial áspera, agresiva, ruidosa y enajenante. Ya no escuchamos la inestabilidad de Einstürzende N. o de Throbbling G., al contrario, se define y empieza a crecer el movimiento Industrial paralelo al gótico y al punk. En los 90, KMFDM de Alemania, Front Line Assembly y Skinny Puppy de Canada, Front 242, y E. Neubauten son indiscutiblemente los líderes. No obstante, la música se vuelve más intensa.
Alemania se vuelve la capital del Industrial. Proyectos como :WUMPSCUT: de Bavaria combina perfectamente el minimalismo de los sintetizadores, con las atmósferas más oscuras de la escena gótica, sin dejar de sonar agresivo, al contrario, se vuelve más macabro, siempre produciendo música 100% electrónica y gritando letras decadentes y distorsionadas acústicamente por la tecnología. Funker Vogt también de Alemania, combina elementos de la escena techno dance, pero a diferencia de ésta, ellos retienen el elemento agresivo. Esto se evidencia en el estruendoso rugido de la voz, comparable con muchos vocalistas pertenecientes al género Death Metal.
En México, la escena industrial no se queda atrás. Hocico, Cenobita, OGO, Amduscia, Portent, Krimenia, Artefakto, entre otros, están penetrando fuertemente el territorio Germano, siendo éstos los que destituyen a los legendarios grupos alemanes ya mencionados. Esto es señal de un talento mexicano reconocido abiertamente tanto en América como en Europa. La escena elektro mexicana y su música se caracteriza por un sonido sintetizado sumamente agresivo.
Día a día esta propuesta musical crece. Aún compartiendo características con la escena rave, su filosofía e ideología dista mucho de ser la misma. Un hecho es claro, un raver y un industrial visitan lugares diferentes para interpretar y disfrutar su música. Además de que en el Industrial, las presentaciones en vivo las realizan los secuenciadores humanos y los sintetizadores, a diferencia de los DJ's de la escena rave y sus tornamesas.
A pesar de la ya mencionada intolerancia hacia la música producida por máquinas, el Industrial no es algo que necesite de esfuerzo para no desaparecer, sino todo lo contrario, la la evolución electrónica es inevitable.